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Tradiciones navideñas en la comarca de Liébana

jueves 23 diciembre 2021

Estamos a punto de dar comienzo a las fiestas más mágicas y emocionantes del año, época en la que desempolvamos los adornos navideños, engalanamos las mesas repletas de los más deliciosos manjares y retomamos las tradiciones populares. Sin embargo, en algunos rincones de Cantabria tienen sus propias costumbres y prácticas de celebrar estas festividades, como es el ejemplo de la comarca de Liébana.

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Es este post hablaremos de dos de las costumbres menos conocidas fuera de las fronteras de esta rica zona de Cantabria, que, junto con los villancicos a la adoración del Niño y la fiesta de Reyes, conformaban el manifiesto de las tradicionales navidades lebaniegas: el “Canto del Ramo”, celebrado en la Misa del Gallo, y el aguinaldo el día de Noche Vieja.

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Interior del Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Foto: Fundación Camino Lebaniego

El Canto del Ramo es una ceremonia que se celebraba antes de dar comienzo a la Misa del Gallo, el día de Noche Buena. Consiste en la confección de un ramo de acebo o madera, adornado con manzanas, rosquillas, caramelos, entre otros y copado de lazos y cintas de colores, que se dejaba preparado días antes de la Navidad y se guardaba en la casa de una de las mayordomas (las mozas encargadas de cuidar la iglesia hasta las 12 de la noche del día de Noche Buena). Las jóvenes del pueblo eran quienes entonaban el Canto del Ramo a dos coros, hasta que la canción pedía la entrada de todos los asistentes a la iglesia, siendo el mayordomo quien depositara el ramo en el lugar donde sería subastado en los próximos días. Las mayordomas visitaban todas las casas del pueblo para apuntar el nombre de aquellos que participaban en la rifa sobre unos pliegos de papel de barba, de manera que cada nombre quedase registrado en cada línea del pliego en forma de tira para después introducirlas en una bolsa e ir sacándolas a modo de papeleta. La papeleta premiada con el ramo era inmediatamente la anterior a aquella papeleta en la que estuviera escrita la frase “rifa del ramo”. La participación en esta rifa costaba alrededor de uno o dos reales, con lo que el dinero recaudado por las mayordomas se empleaba para comprar útiles para la iglesia.

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Turieno. Foto: Fundación Camino Lebaniego

Refiriéndonos a la propia ceremonia del Canto al Ramo, podemos dividirlo en tres partes: la primera, las mozas se presentan y piden permiso para cantar; en la segunda parte, se narra el nacimiento de Jesús y los relatos que lo acompañan; y, por último, las jóvenes se despiden, felicitando las pascuas y pidiendo salud para el nuevo año. No obstante, esta ceremonia y la letra de la canción tienen variantes en diferentes zonas de la región al tratarse de una tradición muy antigua. Esta popular costumbre navideña ha perdido su notoriedad en gran parte del territorio desde los años sesenta. Sin embargo, algunas localidades aún lo celebran, como es el caso de San Pedro de Bedoya y Lebeña en la misa del día de Navidad.

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Iglesia de Santa María de Lebeña. Foto: Fundación Camino Lebaniego

Otra de las tradiciones que mencionábamos anteriormente es la de los aguinaldos, siendo en este caso los jóvenes solteros del pueblo los protagonistas de esta popular usanza. Se reunían el día de Noche Vieja para ir por todas las casas del pueblo, puerta por puerta a pedir el aguinaldo. Cuando los vecinos los recibían, el “mozo mayor” les saludaba, enunciando lo siguiente: “aguinalderos somos: cantamos, bailamos, rezamos o qué hacemos”. Los habitantes de la casa les contestarían generalmente que cantaran, siempre y cuando no se encontraran de luto. Los mozos, entonces, procedían a cantar los Mandamientos, llamados así al mencionar en cada estrofa dicho Decálogo, uno por uno. Este cántico varía mucho de un pueblo a otro, dada su extensa tradición de transmisión oral durante generaciones. Cuando éstos concluían su menester, los vecinos que los recibían les entregaban dinero al “mozo mayor” y el aguinaldo en especie a los dos mozos más jóvenes; solían darles garbanzos, chorizo, morcilla, pan, cecina, entre otros alimentos. Con todo lo recaudado, se reunían el día de Año Nuevo y de Reyes en una vivienda del pueblo para celebrar una comida o una cena, invitando también a los dueños de la “posada” elegida ese año para festejar entre bailes y melodías al son del tambor y la pandereta.

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Cocido Lebaniego. Foto: Fundación Camino Lebaniego

En pueblos como Tresviso, el día 6 de enero celebran la cena de “la justicia”, en la que se invitan al alcalde del pueblo, al cura y al juez. Los mozos también invitan a las chicas del pueblo a dicha cena y a participar en el baile posterior a esta, dándolo por finalizado a las dos de la madrugada y rematando la celebración con un café en “la posada”, reuniendo a todos los vecinos del lugar. Es una bonita tradición que estrecha los lazos entre los habitantes del pueblo, creando un ambiente de unión y amistad entre jóvenes y mayores.

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Valle de Liébana. Foto: Fundación Camino Lebaniego

Aunque estas costumbres se hayan perdido en su mayor parte, algunos lugares de la comarca de Liébana han tratado de mantener viva esta larga tradición de cánticos y usanzas populares que forman parte del sello personal de esta fascinante región de Cantabria y que la diferencian del resto. Un distintivo único que debe ser preservado, ya que forma parte de su identidad, su esencia y su legado patrimonial.

Artículo: Fundación Camino Lebaniego/ Sandra Jiménez

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