Santo Toribio y el Santo Sepulcro estrechan sus lazos con un hermanamiento histórico para el Camino Lebaniego
lunes 14 septiembre 2026El propio Custodio de Tierra Santa subrayó las tres dimensiones que, a su juicio, adquiere este hermanamiento: espiritual, social y de esperanza. La primera, vinculada a la veneración de las reliquias y a la unión de los fieles; la segunda, al conocimiento de Tierra Santa y al impulso de las peregrinaciones; y la tercera, al apoyo y cercanía hacia las comunidades cristianas que permanecen en Tierra Santa
El Monasterio de Santo Toribio de Liébana ha vivido hoy una jornada de especial relevancia con la celebración del hermanamiento entre la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén y el monasterio cántabro, un acuerdo que estrecha los vínculos entre dos de los lugares más significativos de la cristiandad unidos por la Cruz de Cristo.
El acto, celebrado ante cientos de fieles, devotos y peregrinos coincidiendo con el Día de la Exaltación de la Cruz, el 14 de septiembre, ha supuesto la culminación del acuerdo alcanzado meses atrás entre la Diócesis de Santander y la Custodia de Tierra Santa y ha convertido al monasterio lebaniego en un punto de encuentro entre Jerusalén y Liébana. Un vínculo con una dimensión espiritual, cultural y también peregrina que refuerza la proyección internacional de Santo Toribio y, por extensión, del Camino Lebaniego.
La firma del hermanamiento corrió a cargo del obispo de Santander, monseñor Arturo Ros, y del Custodio de Tierra Santa, padre Francesco Ielpo, OFM, en presencia de representantes de la Diócesis, de la comunidad franciscana de Santo Toribio, autoridades y representantes de la comarca lebaniega. También asistieron el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez-Abad y la directora de la Fundación Camino Lebaniego, Pilar Gómez Bahamonde.
Un vínculo entre Jerusalén y Liébana
El hermanamiento parte de la estrecha relación que existe entre ambos lugares a través del Lignum Crucis, la reliquia de la Cruz de Cristo que se conserva en Santo Toribio de Liébana y que, según la tradición, llegó al monasterio junto a los restos de Santo Toribio de Astorga durante la Edad Media.
Durante el acto, el padre Francesco Ielpo destacó la profundidad del vínculo creado entre Santo Toribio y el lugar de la crucifixión de Jesucristo. Como símbolo de esta unión, el Custodio de Tierra Santa entregó al monasterio una reliquia del Calvario, que podrá ser venerada junto al Lignum Crucis.
El propio Custodio subrayó las tres dimensiones que, a su juicio, adquiere este hermanamiento: espiritual, social y de esperanza. La primera, vinculada a la veneración de las reliquias y a la unión de los fieles; la segunda, al conocimiento de Tierra Santa y al impulso de las peregrinaciones; y la tercera, al apoyo y cercanía hacia las comunidades cristianas que permanecen en Tierra Santa.
“Hoy, más que nunca, los cristianos de Tierra Santa tienen necesidad de no sentirse olvidados”, señaló el padre Ielpo, quien definió el hermanamiento como un vínculo de amistad, sostenimiento y cercanía.
Un compromiso que se prolongará en el tiempo
El acuerdo no se limita a la celebración de un acto simbólico, sino que establece una serie de compromisos destinados a mantener viva esta conexión entre Santo Toribio y Tierra Santa.
Entre ellos se encuentra la celebración de un Vía Crucis ante el Lignum Crucis todos los viernes de Cuaresma, en conexión con la espiritualidad de los Lugares Santos. El monasterio también impulsará actividades de divulgación, conferencias y encuentros destinados a favorecer el conocimiento histórico y bíblico de Tierra Santa.
Otro de los objetivos es fomentar las peregrinaciones a Jerusalén entre los fieles de la Diócesis de Santander, los habitantes de Liébana y los peregrinos que llegan hasta Santo Toribio. El acuerdo contempla además una aportación económica anual para colaborar con uno de los proyectos desarrollados por la Custodia de Tierra Santa.
De esta forma, el hermanamiento establece un vínculo permanente que va más allá de la dimensión religiosa y que conecta dos territorios a través de una tradición común de peregrinación.
Una nueva dimensión para el Camino Lebaniego
La importancia de este acuerdo trasciende los muros del monasterio. Santo Toribio es el destino del Camino Lebaniego y el lugar hacia el que se dirige el peregrino que recorre esta ruta para encontrarse con el Lignum Crucis. Por ello, cualquier iniciativa que refuerce la relevancia internacional del monasterio contribuye también a consolidar el valor y el reconocimiento del propio Camino.
El hermanamiento con el Santo Sepulcro incorpora al relato del Camino Lebaniego una conexión directa con Jerusalén y con Tierra Santa, reforzando su condición de itinerario de peregrinación de dimensión internacional. El peregrino que llega a Santo Toribio encuentra ahora, además, un vínculo visible y permanente con uno de los lugares centrales de la tradición cristiana.
La relación entre ambos santuarios permite así establecer un diálogo entre dos grandes destinos de peregrinación: Jerusalén, punto de referencia de los Santos Lugares, y Liébana, donde se custodia una de las reliquias más importantes vinculadas a la Cruz de Cristo.