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Hacia un Camino de Santiago accesible: Claves para la gestión inclusiva del patrimonio jacobeo bajo el marco del proyecto ULTREIA SUDOE

lunes 06 julio 2026

La experiencia de la peregrinación jacobea genera un impacto sociocultural y económico bidireccional entre el caminante y el territorio. No obstante, para garantizar el derecho de participación intrínseco a toda persona, independientemente de su edad, salud o discapacidad, los modelos de gestión del Camino de Santiago deben evolucionar hacia el diseño universal.

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El Camino de Santiago, como patrimonio mundial de la UNESCO, experimenta un incremento de peregrinos con discapacidad que enfrentan barreras físicas, cognitivas y comunicativas debido a la falta de información y recursos adaptados. Basándose en los principios de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el proyecto Interreg ULTREIA SUDOE ha desarrollado una línea transversal para fomentar una cultura de accesibilidad universal que permita implementar políticas que guíen la planificación y organización del Camino de Santiago.

Este artículo analiza las directrices y conclusiones extraídas de su Guía de buenas prácticas de inclusividad (2024) y de los informes realizados tras analizar la accesibilidad de 5 entornos del Camino de Santiago en Cantabria (Camino Lebaniego), Castilla y León, Galicia, Vila Pouca de Aguiar (Portugal) y Eauze (Francia), junto a personas con discapacidad y profesionales. A través del análisis de la «cadena de accesibilidad» en itinerarios, transportes, servicios y eventos, se proponen pautas de gestión pública y privada que demuestran cómo el diseño universal en entornos patrimoniales no solo garantiza derechos, sino que revaloriza el desarrollo socioeconómico territorial.

1. INTRODUCCIÓN

La experiencia de la peregrinación jacobea genera un impacto sociocultural y económico bidireccional entre el caminante y el territorio. No obstante, para garantizar el derecho de participación intrínseco a toda persona, independientemente de su edad, salud o discapacidad, los modelos de gestión del Camino de Santiago deben evolucionar hacia el diseño universal.

Bajo este enfoque normativo y social, el proyecto europeo Interreg ULTREIA SUDOE (S1/4.6/E0068) impulsó la creación de una Guía de buenas prácticas de inclusividad. Este documento técnico no se limita a la figura del peregrino tradicional, sino que extiende sus recomendaciones a los organizadores de eventos, voluntariado y equipos profesionales, asumiendo que la accesibilidad beneficia transversalmente a toda la sociedad y optimiza el bien común.

2. LA CADENA DE ACCESIBILIDAD EN EL CAMINO DE SANTIAGO

La inclusión real exige considerar la «cadena de accesibilidad»: el fallo en un solo eslabón (p. ej., un albergue accesible conectado por un camino impracticable) invalida la experiencia completa. La guía articula sus recomendaciones en cinco vectores críticos:

  1. Información y Comunicación: Es clave digitalizar y centralizar datos actualizados sobre las condiciones de accesibilidad de los tramos y servicios para que las personas dispongan de dicha información antes de iniciar el camino, empleando formatos accesibles y pautas de accesibilidad web.
  2. Transporte: Asegurar el uso de transporte público accesible, con regularidad horaria e información accesible y plazas de aparcamiento PMR (Personas con Movilidad Reducida) en las localidades del Camino, es otro elemento imprescindible para disfrutar de esta experiencia.
  3. Itinerarios Peatonales y Naturales: Es importante diferenciar el entorno urbano del natural a la hora de impulsar adaptaciones. En cascos históricos se debe priorizar la plataforma única y pavimentos podotáctiles. En el medio natural, ante la imposibilidad de eliminar todas las pendientes e irregularidades del suelo, se debe actuar con criterios de accesibilidad, sobre la señalización y cartelería informativa (cruces, equipamientos, áreas de descanso, longitud en todo el trayecto…), elementos de seguridad para evitar situaciones de riesgo, acceso y mobiliario en zonas de descanso, sombras y la facilitación de productos de apoyo (barras direccionales, arneses de marcha nórdica o sillas joëlette) con soporte humano. Así mismo, se recomienda también establecer y señalar itinerarios alternativos que puedan utilizarse de forma autónoma y segura por todas las personas, debidamente indicados.
  4. Servicios y Oferta Turística: Adaptación del patrimonio edificado (iglesias, museos…) y, especialmente, de la red de albergues y restauración, aseos públicos, servicios de salud, combinando la accesibilidad física, cognitiva y sensorial, con la atención y protocolos adecuados de interacción con las personas.
  5. Eventos y Economía Social: Aplicar criterios de diseño universal en la programación de Años Jacobeos y actividades relacionadas con el camino. Para su ejecución, se propone como aliada clave a la Economía Social, cuyo arraigo territorial y experiencia con personas en situación de mayor vulnerabilidad, asegura una cohesión social y económica sostenible.

La guía finalmente aporta cuestionarios de autoevaluación para que los gestores públicos y actores privados auditen de forma autónoma el nivel de inclusión de sus recursos. Se puede consultar la Guía de buenas prácticas de inclusividad para los gestores de los Caminos de Santiago en el siguiente enlace: https://interreg-sudoe.eu/resultado-proyecto-2/guia-de-buenas-practicas-de-inclusividad-para-los-gestores-de-los-caminos-de-santiago/

El proyecto cuenta con una web donde ampliar información: https://interreg-sudoe.eu/proyecto-interreg/ultreia_sudoe/

3. CONCLUSIONES Y EVALUACIÓN DE IMPACTO

El Camino de Santiago es una experiencia que debería poder ser disfrutada por todas las personas, pero la situación actual convierte su recorrido en todo un reto, imposible de superar si no se cuenta con numerosos apoyos. Con el impulso de medidas coordinadas entre los diferentes agentes que intervienen en el camino, tanto en la información y comunicación, transporte, caminos naturales, como en alojamientos y patrimonio cultural, entre otros ámbitos, muchas más personas podrían disfrutar de la experiencia y en condiciones más óptimas que en la actualidad.

La accesibilidad en entornos culturales y naturales complejos no debe entenderse como una limitación técnica, sino como una oportunidad de innovación social que elimina la exclusión de forma sistemática.

FINANCIACIÓN

Este estudio se ha desarrollado bajo la financiación de la Unión Europea en el proyecto Interreg ULTREIA SUDOE (S1/4.6/E0068).

4. REFERENCIAS

  • CERMI Cantabria. (s.f.). Buenas prácticas en la interacción con las personas con discapacidad / Guía para organizar espectáculos accesibles. Recuperado de http://www.cermicantabria.org

Marta Cano Fernández

marta@amica.es

Asociación Amica (Cantabria)

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