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El Camino Lebaniego como atractivo turístico y dinamizador económico

jueves 13 mayo 2021

El Camino Lebaniego, ramal que une el Camino con el Monasterio de Santo Toribio de Liébana y el Camino del Norte o Camino de la Costa en Cantabria están considerados Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2015. Un reconocimiento que pone en valor sendas rutas de peregrinación y reconoce a nivel internacional su singularidad y necesidad de preservar el equilibro del patrimonio como activo cultural y natural por ser especialmente valioso para la humanidad. Esta inclusión en la lista de Patrimonio Mundial supone un orgullo y otorga a Cantabria un distintivo de calidad e importancia, además de una gran responsabilidad.

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En este sentido, la Fundación Camino Lebaniego, fundación pública adscrita a la Consejería de Industria, Turismo, Innovación, Transporte y Comercio del Gobierno de Cantabria, tiene entre sus fines de interés general la conservación y mejora de los caminos y su patrimonio, su promoción y difusión, actividades de diversa índole, cooperación entre las distintas administraciones públicas y agentes económicos y sociales, y la celebración del Jubileo.

Esta entidad, la Fundación, ha realizado distintas actividades para promocionar, los caminos de peregrinación que transcurren por Cantabria y, en concreto el Camino Lebaniego, atrayendo periodistas de los mejores medios de comunicación de Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Egipto, y agentes de empresas turísticas de Reino Unido, EEUU, Bélgica, Italia… Todo ello, gracias a colaboración de TURESPAÑA. Los visitantes extranjeros que disfrutaron de estos viajes de familiarización vieron en Cantabria una marca diferenciada. Una región pequeña, con cortas distancias, pero, sin embargo, con multitud de experiencias para ofrecer a diferentes perfiles de turista.

Esta visión externa genera entusiasmo, pero hay que ser conscientes de todo el trabajo pendiente para amoldarse a los requerimientos de los viajeros, sin perder la esencia y singularidad del patrimonio cultural y natural de estos enclaves. Desde la Fundación, se ha puesto en valor no solo este camino de peregrinación, sino todos los elementos vivos que lo complementan. El patrimonio inmaterial, sus pobladores, su fauna y flora, la literatura en torno al camino, la historia, y los “guardianes”. Sin perder de vista su dimensión espiritual, sus orígenes y sus impulsores.

A través de proyectos macro como nuestra participación en el Interreg Atlantic CultureScape, de donde nació ese programa bajo el título ‘Célebres del Camino’, se busca proyectar y preservar la cultura inmaterial que albergan nuestros mayores. Célebres del Camino porque conservan las raíces contenedoras de lo esencial, de lo auténtico, de lo que da vida al Camino y a su existencia. De hecho, involucrar a la población local es requisito sine qua non para preservar el Camino vivo sin traicionar sus principios configuradores.

Por otro lado, la iniciativa presentada por la Fundación Camino Lebaniego, LIFE Corredores Ecoculturales, presentada el pasado mes de julio a la convocatoria de proyectos LIFE, dentro del subprograma de Medio Ambiente, pasó a la segunda fase con el visto bueno de la Comisión Europea al documento de síntesis. Una vez presentada el pasado mes de febrero la Full Proposal, desde esta entidad se aguarda con optimismo su resolución. En el marco de los proyectos europeos se continúa trabajando en otros tres ya aprobados y validados.

Otro de los pilares es el mantenimiento de esta ruta en óptimas condiciones para el peregrino, aunque el pasado año ha sido un ejercicio de poco tránsito debido a la pandemia Covid-19. No obstante, se ha aprovechado para reforzar la señalética del Camino y se han mejorado pequeñas infraestructuras de su transcurso. La ruta hasta el lugar Santo del Monasterio de Santo Toribio, es un medio para un fin que entre todos debemos cuidar, proteger y enriquecer para que la experiencia del peregrino sea digna de compartir con su entorno.

El Camino Lebaniego no es un camino de masas y aunque algunos lo puedan ver como una debilidad es, en realidad, una fortaleza porque se puede crear un recurso turístico de calidad o Premium. Se trata de dotar a esta ruta de peregrinación de lo necesario para que sea sostenible y de unos servicios mínimos que tienen que estar en funcionamiento para su supervivencia en el tiempo de cara a este turismo religioso, espiritual o natural, según la óptica de quien lo transite.

Los caminos de peregrinación están custodiados por las personas que lo transitan, sus pobladores y mantenedores. De entre todos los involucrados en la peregrinación, los alberguistas son una pieza fundamental. Los hospitaleros reciben al peregrino y comparten con ellos un momento clave de ese caminar: el descanso. Por ello, la atención de calidad en la red de albergues, alojamientos, hostelería, centros culturales, oficinas de información, y demás piezas clave en el engranaje de esta experiencia, copan los esfuerzos de esta joven Fundación Camino Lebaniego.

Asimismo, desde la Consejería de Industria, Turismo, Innovación, Transporte y Comercio se están potenciando los caminos de peregrinación de nuestra región. En materia de infraestructura, se realiza el apoyo a la mejora de albergues y la construcción de nuevos en lugares donde se hace necesario, además de muchas otras acciones. Por otro lado, Cantabria cuenta ya con una extensa red de vuelos entre los que se puede destacar la conexión a Santiago que une el Año Santo Compostelano con el Año Jubilar Lebaniego. Todos estos avances hacen de los caminos de peregrinación un motor turístico que atraerá recursos económicos para las distintas localidades por las que discurren los caminos Patrimonio de la Humanidad.

Artículo: Fundación Camino Lebaniego/ Natalia Magdalena González-Cuevas
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